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Operación que consiste en suprimir las equivocaciones que contengan el original o las pruebas por lo cual se denomina corrección de estilo la primera y corrección tipográfica la segunda. // Conjunto de rectificaciones de un original o de erratas de una prueba. // Operación que efectúan el cajista y los teclistas al enmendar las equivocaciones señaladas en las pruebas.

Corrección de concepto. Revisión de un original técnico o científico realizada por un especialista en la materia de que trate la obra.

Corrección de la forma. Corrección que efectúa el cajista en máquinas cuando se ha observado algún error en el pliego de prensa.

Corrección en el papel. Denominación que se da a la corrección de pruebas para distinguirla de la corrección en el plomo

Corrección en el plomo. Operación que efectúa el cajista sobre el molde, corrigiendo los errores señalados por el corrector en las pruebas. El operario que la realiza se llama cajista corrector.

CLASES DE CORRECCIÓN. Toda obra debe pasar por dos clases de corrección: la de estilo y la tipográfica. Algunos editores, en obras que les parecen de poca importancia, prescinden de la primera, lo cual es causa de que las obras salgan a luz plagadas de equivocaciones e inexactitudes. Se basan para ello, en una falsa apreciación de tipo económico, pues creen que prescindiendo de este requisito ahorran algo, la experiencia demuestra que esto se paga caro, ya que las erratas del original pasan a las pruebas y las correcciones sobre éstas resultan más onerosas que la misma lectura del original.

Nunca editor debe prescindir de este requisito, no solo en pro de la honradez profesional sino en su propio beneficio. Por otra parte, el linotipista que compone un original incorrectamente presentado no rinde lo que en él es normal, y sus galeradas salen más sucias de lo que merece, todo lo cual puede imbuirle la idea de su fracaso profesional o en el desánimo, conducentes en uno u otro caso a que trabaje con desidia y sin preocupación alguna por la bondad de su labor.

CORRECCION DE ESTILO. Es la operación que efectúa el corrector de estilo sobre el original. En ella influyen dos factores: el fondo y la forma. Esto quiere decir que el corrector de estilo no es responsable solo de uno de ambos, sino de los dos al mismo tiempo. El fondo, esto es, el sentido, la trama o argumento, la ilación o el contexto, es la parte más importante de este trabajo. El corrector de estilo debe seguir fielmente el desarrollo del argumento, sea éste literario, científico o artístico a fin de que no haya irregularidades o contradicciones. Si se trata de una traducción, ésta debe reflejar fielmente el original extranjero.

CORRECCIÓN TIPOGRÁFICA. Es la operación que consiste en leer las pruebas de imprenta para señalar las erratas que pueda haber en la composición, tanto gramaticales como tipográficas. Esta función la desempeña el corrector tipográfico y se desarrolla sobre las pruebas de imprenta, sean galeradas o compaginadas.

1.- Corrección de pruebas. Podemos dividir las pruebas tipográficas en dos grupos: de primeras, en galeradas, que lee el corrector, y de segundas o compaginadas, que leen el corrector y el autor o traductor.

  1. a) Corrección de primeras pruebas. La corrección de primeras pruebas o galeradas tiene suma importancia, por cuanto en ella es fácil tachar, añadir lo olvidado por los linotipistas o cajistas, unificar, etc. sin que haya necesidad de recorrer páginas, menester siempre enojoso y comprometido por los muchos errores a que puede dar lugar el traslado de material de una página a otra. En primer lugar, el corrector se hará cargo de las normas y circunstancias especiales que regirán la corrección de la obra de las cuales deberá tomar nota por escrito si son complicadas o confía poco en su memoria. En esta nota deberá apuntar además los nombres de grafía difícil o poco facilitar que le vayan saliendo a lo largo de la lectura, así como las galeradas o compaginadas en que están, por si fuera necesario volver atrás para rectificar o compulsar. Las galeradas deben numerarse a medida que se vayan leyendo, y ello por una razón muy sencilla: sucede a veces que numerándolas todas juntas antes de empezar la lectura, pueden ser empasteladas, en cuyo caso deberá procederse a corregir la numeración; si se hace al final, después de la lectura, se corre el riesgo de que se empastelen y entonces es más difícil aún saber qué número corresponde a cada galerada. Numerándolas a medida que se van leyendo, estos inconvenientes quedan salvados. En la mayor parte de los casos vienen numeradas de la imprenta y en este caso debe comprobarse que sea correcta. Se pueden numerar las galeradas simplemente con un número arábigo: 1, 2, 3, 4, etc. o con éste seguido de una letra: 1a, 2a, etc. o 1b, 2b, etc. o bien con la cifra arábiga y un extracto del título del libro: 1 Anatomía. 2 Anatomía, etc. y por último, poniendo la numeración del original allí donde caiga, método éste menos empleado aunque muy útil en ciertas obras en que es necesario consultar a menudo el original. De todos modos, la última galerada llevará siempre la preposición y antes del número, lo que nos indicará que aquélla es la última y que, por consiguiente, no hay la más mínima duda acerca de si alguna se ha extraviado.  De manera especial, en la corrección de galeradas se tendrán presentes los siguientes pormenores a lo largo de toda una obra:

* Sangría. El blanco de la sangría es determinado previamente de acuerdo con la medida de la composición y el cuerpo del tipo empleado, pero el corrector deberá revisarlas cuidadosamente, pues a veces, en obras compuestas por dos o más linotipistas, suele suceder que todos no usan el mismo blanco para la sangría.

* Espaciado. Su regularidad, cuidando que entre varias líneas inmediatas no existan grandes diferencias, lo cual produce mal efecto. Cuidará también los callejones, a fin de evitarlos señalando un recorrido cuando ello sea necesario.

* Divisiones. El máximo permitido en medidas superiores a 20 cíceros son tres, debiendo corregir cuando se rebase esta medida

* Partes, libros, capítulos, secciones, párrafos, apartados, etc. Debe prestarse suma atención en cuanto a su correlación así como a los tipos de letra y los cuerpos empleados en cada uno de ellos, que deberán estar subordinados unos a otros según su importancia.

* Llamadas de nota o cita. En general, que cada una corresponda con su notación y texto correspondiente. Si las llamadas son correlativas en un capítulo, cuidar de que no falte o esté repetida alguna sin necesidad: deben señalarse con lápiz azul o rojo ovalándolas no solo para poder consultar cuando fuere necesario, sino también para ayudar al cajista compaginador a fin de que no le pase alguna inadvertencia al ajustar las planas.

* Versales, minúscula, cursiva, negrita, versalitas, etc. Uso unificad y racional de cada una de estas particularidades, así como de los signos de puntuación, indicando cuándo el punto debe ir dentro o fuera de las comillas o paréntesis o los signos admirativos o interrogativos dentro o fuera de comillas, paréntesis o puntos suspensivos.

Finalmente la misión más importante del corrector, sobre todo en la corrección de galeradas, es la unificación, sin la cual ninguna obra queda bien corregida.

LO QUE DEBE EVITARSE. En tipografía existen normas especiales a las que debemos atenernos rigurosamente si queremos que un trabajo salga correcta y estéticamente presentado. Estas normas son las siguientes:

  • No debe permitirse que más de tres líneas seguidas acaben con guión o signos de puntuación
  • Debe evitarse que cuatro o más líneas seguidas comiencen o acaben con letras iguales, así como que dos o más líneas seguidas comiencen o acaben con igual sílaba o palabra. En estos casos procede señalar un recorrido a fin de evitarlo, procurando que éste sea lo más corto posible y que al hacerlo no hayan de producirse nuevas irregularidades.
  • Los callejones o calles deben señalarse marcando todo su recorrido y trasladando la misma señal al margen de la prueba
  • No se permitirá que a principio o final de línea queden abreviaturas o números mal colocados
  • A principio o final de línea nunca deben quedarse restos de palabras cuyo significado sea obsceno o malsonante así como frases de sentido distinto de aquel que quieren expresar.
  • Una línea nunca debe terminar con un blanco inferior al de la sangría
  • Tampoco una línea debe tener menos de cinco letras, sin contar el punto. Deben evitarse las que se presenten con menos, generalmente señalando un recorrido; sin embargo en medidas muy cortas esto no es posible y pueden admitirse líneas con tres líneas, llamadas líneas ladronas.
  • Una página nunca debe empezar con una línea corta de final de párrafo
  • Un capítulo no debe tener en su última página menos de cinco líneas
  • En un texto a dos columnas cuando exista número impar de líneas la segunda debe llevar una menos, nunca l primera. En estos casos no debe permitirse que por igualarlas se regleteen los párrafos o se les pongan cartulinas, pues si siempre es deplorable tal costumbre, el efecto al confrontarse los textos de ambas columnas sería desastroso por no coincidir a la misma altura las líneas de una y otra.
  • Un grabado si pertenece al texto, nunca debe ir al final de capítulo, sin texto detrás; si el grabado es alegórico, a modo de final, puede ir perfectamente.

(Diccionario de tipografía y del libro. José Martínez de Sousa. Madrid: Paraninfo, 1981)

La corrección tipográfica en el texto literario

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