El origen de la tragedia en la literatura

El origen de la tragedia en la literatura

La tragedia nació en la antigua Grecia y se originó con el culto a Dioniso y el ditirambo. Se cree que el ateniense Tespis creó la tragedia (siglo VII a.C.) al sustituir el corifeo por un actor que interpretaba, delante de un coro, uno o incluso varios personajes. Posteriormente Esquilo, Sófocles, y Eurípedes dieron a la tragedia su estructura y su sentido histórico. La tragedia ática se caracteriza por la estructura muy unida, compuesta por pasajes dialogados y pasajes cantados. Un prólogo precedía la entrada del coro (los parodos).

El origen de la tragedia en la literatura

La acción se desarrollaba seguidamente en tres episodios, entre los que se intercalaban los stasima, cantados por el coro, y terminaba con el éxodo. El texto estaba repartido entre el coro, situado en la orkhestra, que comentaba la acción y presentaba las quejas y los actores que actuaban en escena.

La decadencia de la tragedia empezó desde comienzos del  siglo IV a.C. El teatro latino influido por el género ático y sus estructuras, se liberó progresivamente de su modelo y especialmente del carácter popular griego. Sus más ilustres representantes son Ovidio y Séneca.

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Inspirado al mismo tiempo en los griegos y los latinos, el teatro de los países europeos se inició en el renacimiento. En Italia desde 1515, Trisino compuso Sofonisbe, primera tragedia moderna de Europa, conforme a las reglas de los antiguos, a los que siguieron, del siglo XVI al XVIII, un gran número de tragedias. Pero fue la obra de Alfieri la que dio a la tragedia italiana su originalidad.

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En los siglos XVI y XVII los autores franceses intentaron dar a la tragedia una forma que se adaptara al gusto francés, luchando también contra el género tragicómico muy en boga. La Sofonisbe de Mairet, en el siglo XVII significó la victoria de un género trágico regular que alcanzó su desarrollo con Corneille y Racine.

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Más tardía en Alemania, la tragedia pasó en el siglo XVII por las traducciones de Séneca y de Sófocles. En Inglaterra y en España, la evolución de la tragedia fue diferente: Shakespeare, Calderón y Lope de Vega se desligaron de los ejemplos antiguos y pasaron a ser modelos de formas trágicas diferentes, a menudo más cercanas al drama.

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