Hoy entrevisto a Jacinta Ramírez de Rodrígo una mujer luchadora que se dedica al periodismo y en su tiempo libre, le encanta escribir. Hoy viene a hablarnos sobre su novela El cuentahilos.

“Si me pregunta como se comporta España a nivel oficial con la cultura, pienso que no interesa mucho, pero resulta más preocupante que interese aún menos la educación porque, si no nos importa la educación y sus resultados, cómo nos vamos ocupar de la cultura”.

 

¿Quién es Jacinta Ramírez de Rodrigo y cuáles son sus sueños? ¿ha cumplido alguno de ellos? Me resulta difícil contestar a la primera parte, quién soy yo… Según mi DNI soy mujer, nacida en Madrid el 26 de julio de 1957, hija de Salvador y Juana, pero también soy esposa, madre, hermana y amiga… y cada uno de las personas que me conocen tendrá una imagen diferente de mí. Por mi parte, me gusta pensar que tengo una gran capacidad de adaptación ante las adversidades y un gran sentido del humor. Claro está, que eso me guste no significa que sea así (risas).
Respecto a los sueños, yo prefiero hablar de proyectos que se pueden realizar y, como dice un personaje de mi última novela, siempre hay que tener proyectos. Yo tengo muchos, ahora el más inmediato es salir sanos de esta situación increíble que nos ha tocado vivir y que, estoy segura, acabaremos superando. También estoy ya con otra novela y quiero editar de nuevo mi libro de Relatos para tiempos de crisis… Respecto a los verdaderos sueños, es decir, aquellos proyectos difíciles de realizar, el mayor sería lograr acabar con los problemas monetarios, tanto para mí como para todas las personas que, después de superar esta crisis sanitaria, tendremos que superar la crisis económica.

Su vida siempre ha estado ligado al mundo editorial, pero ¿desde qué momento piensa una periodista que quiere escribir una novela y se dispone a escribirla? En mi caso, desde antes de empezar a estudiar periodismo. Sin embargo, una vez que comencé a ejercer mi profesión, esta resultó ser tan absorbente que no me dejaba mucho tiempo libre para más actividades. Por eso, siempre pensé que me dedicaría a escribir novelas cuando me jubilara y no antes… Pero me pilló la crisis, y estaba cantado: mujer de cincuenta años, ¡pasé a engrosar las listas del paro de inmediato! Durante mucho tiempo supuse que volvería a encontrar trabajo y, mientras «inundaba» las empresas de currículums y propuestas, empecé a escribir. Esta fue una manera de olvidarme de la triste situación económica en la que me encontré. Y de repente, pensé que, si «inventando» vidas y aventuras me olvidaba de mis problemas, por qué no dejárselas leer a otros para que se divirtieran igual que yo.

¿Qué le llevo a escribir El cuentahílos?, ¿para qué tipo de público va dirigido?, ¿podría compartir un fragmento con los lectores de Alquibla? Si alguien me cuenta una historia, corre el riego de que yo la escriba. Y eso pasó con mi protagonista. Me habían hablado de un hombre que en los años veinte había emigrado a Argentina por desencuentros con su padre y allí se había hecho millonario, con esa premisa yo me inventé todo un mundo de aventura, espionaje, crímenes políticos… Desde luego, el libro va dirigido a todo tipo de público, no pienso en alguien especial cuando escribo, aunque, al final, siempre me encuentro más mujeres que hombres en las presentaciones…
Por supuesto estoy encantada de compartir un fragmento de mi obra y os envío unos capítulos.

¿Qué evolución presenta en sus novelas de Las señoritas Lagarde a El cuentahílos? ¿Ha experimentado un crecimiento personal a la hora de escribir? En primer lugar, tengo que aclarar que Las señoritas Lagarde, aunque es la primera obra que he publicado, no fue la primera que escribí. Antes había escrito dos novelas que mandé a tantas editoriales y presenté a tantos premios que ya no recuerdo el número. Es decir, mi tercera novela fue la primera en publicarse. El cuentahílos ha sido la cuarta que he escrito, por tanto no hay mucha distancia temporal entre ellas. No sabría decir si hay una evolución y tampoco creo que haya experimentado un crecimiento personal entre la una y la otra.

¿Qué relación guarda con las humanidades y con la Universidad de Alicante?¿Por qué menciona en los agradecimientos de su libro a Pilar Tébar Martínez? Siempre me ha apasionado la Literatura y la Historia. De hecho, las dos obras que he publicado hasta ahora suceden en un tiempo diferente al actual, la primera, a finales del siglo XIX y, la segunda, en la primera mitad del siglo X. Además convivo con un historiador que me suele contar apasionantes hechos históricos. Hace unos años, él me habló de un artículo en el que se decía que la profesora de la Universidad de Alicante Pilar Tébar Martínez había descubierto un lienzo desaparecido en el incendio del Palacio de las Salesas, sede del Tribunal Supremo de Justicia, sucedido en mayo de 1915. Durante muchos años se creyó que dicho cuadro, El desembarco de Fernando VII en el Puerto de Santa María, se había quemado. La pintura, obra de José Aparicio Inglada, tenía unas dimensiones enormes y, en su momento, había sido dejada en depósito por el Museo del Prado al Tribunal de Justicia. La profesora alicantina demostró que, en realidad, el cuadro había sido troceado y algunas de sus partes se encontraban en el Museo Cerralbo, cuyo fundador fue un gran coleccionista de arte. Probablemente la obra habría sido robada aprovechando el caos del incendio y vendida en el Rastro. El relato me pareció tan apasionante que no pude dejar de introducirlo en mi novela, por supuesto no sucede tal cual, pero me sirvió de inspiración.

¿Le costó mucho encontrar editorial que publicara su libro? ¿qué piensa que es más difícil escribir un libro o que una editorial lo publique? (Risas). Esa es la gran pregunta, desde luego, es casi imposible conseguir que una editorial publique a una desconocida…, yo aún no me explico cómo logré que La Esfera de los Libros editase mi primera novela. Bromas aparte, imagino que el mundo editorial también sufre la crisis y de una manera muy dura, además, somos muchas las personas que escribimos, así que no me extraña que ellos no puedan leer tantas propuestas como les llegan. Sin embargo, para los que mandamos nuestras obras a las editoriales resulta muy duro que tengan los originales durante meses e, incluso, años, antes de dar una respuesta. Quizás a eso se deba el éxito de publicar en Amazon, ya que puedes editar de inmediato y será el lector el que se encargue de decidir si le gustas o no.

¿Piensa seguir escribiendo?¿Tiene proyectos en marcha? ¿Piensa que las redes sociales perjudican o ayudan a difundir la cultura? Por supuesto que sí. De repente una idea me «bulle» en la cabeza y, hasta que no me pongo con ella, la idea me persigue. Luego, cuando me siento delante del ordenador, es como si esa idea fuera desarrollándose sola. De hecho, ya he comenzado mi quinta novela.
Respecto a las redes sociales, negar su influencia es un desatino. Creo que el desarrollo de internet ha supuesto un cambio enorme en las relaciones humanas y en todo lo referente a la comunicación, un cambio tan grande como el que supuso la imprenta en su momento. Y, como todos los cambios, el principio es lento y necesita un tiempo de adaptación. No tengo dotes en el campo de la videncia, sin embargo, apostaría que acabaremos leyendo todo en una pantalla, por supuesto, eso no significa que haya personas, como yo, que sigamos prefiriendo el libro impreso; sin embargo, hasta mi generación lee ya las noticias en digital. El peligro de ese mundo digital reside en que todos podemos ser prescriptores de cualquier cosa, sepamos o no de dicha materia, y podemos influir sobre los demás tanto positiva como negativamente. Como he dicho antes, todo cambio es lento y necesita adaptación, llegará un momento en el que la gente sepa buscar la información y no se quede con lo primero que vea. Por tanto, no creo que las redes sociales perjudiquen ni a la cultura ni a la información en general, los que perjudican son los que las utilizan mal, tanto los que falsean las noticias como los que se creen todo lo que les cuentan.

¿Qué libro está leyendo actualmente? En estos momentos estoy con Tiempos Recios de Vargas Llosa y, a la vez, con El libro del convaleciente de Jardiel Poncela, que siempre logra hacerme sonreír.

Ha contado que empezó a escribir porque perdió el trabajo, ¿echa de menos su etapa como periodista? Así es. Cuando ejercía de periodista trabajaba en una redacción y, para mí, no hay lugar de trabajo en el mundo más animado y divertido que una redacción. Sin embargo, como escritora, trabajo sola, echo mucho de menos el ruido de los teclados, los teléfonos y las interrupciones, así como los rumores y los comentarios de los compañeros. Ahora desempeño una tarea demasiado solitaria para mi gusto.

¿Qué piensa del trato que se da a la cultura en España?, ¿y a las bibliotecas? Tengo la suerte de vivir en una ciudad con una gran oferta cultural y, si hablo desde mi experiencia, siempre me he encontrado con la asistencia de muchas personas a cualquier acto de los que suelo asistir: exposiciones, conferencias, presentaciones, teatro, cine, conciertos… No recuerdo haberme encontrado nunca en un evento sin asistencia de público. Así que, con respecto a las personas, soy optimista y pienso que sí hay muchos consumidores de cultura en el país. Ahora bien, si me pregunta como se comporta España a nivel oficial con la cultura, pienso que no interesa mucho, pero resulta más preocupante que interese aún menos la educación porque, si no nos importa la educación y sus resultados, cómo nos vamos ocupar de la cultura.
Respondiendo a la segunda parte de la pregunta, mi relación con las bibliotecas es escasa, no las frecuento mucho desde que dejé la Universidad, ahora visito más la hemeroteca cuando necesito buscar información para mis novelas. Desconozco, por tanto, si tienen dificultades de algún tipo, aunque las pocas que he visitado últimamente como la de la antigua Casa de Fieras en El Retiro o la de las Escuelas Pías tienen una oferta cultural interesante, te puedes encontrar desde una presentación de un libro a un concierto y eso me parece fabuloso, además de muy atractivo para los lectores.

¿Qué piensa de Alquibla www.alquiblaweb.com como página de difusión cultural? Cualquier página que se dedique a la difusión de libros me va a gustar, voy a estar predispuesta a favor de ella, desde luego. En serio, siempre estaré agradecida a estas páginas en las que hacéis una labor de promoción realmente altruista a personas que, como yo, buscan apoyo y gente como vosotros nos lo dan.

Algo que añadir….Desde el primer día que empezó el confinamiento he salido a aplaudir al balcón de mi casa y, ya que me brindas esta oportunidad, quiero insistir desde aquí en mi agradecimiento a todos los sanitarios, farmacéuticos, fuerzas del orden público, ejército, transportistas y conductores de transporte público, personal de limpieza, repartidores, voluntarios, y, por supuesto, dependientes de supermercados…, espero no haberme dejado a nadie. En definitiva, quiero agradecer a todos aquellos que se exponen y aquellos que ayudan y, cómo no, a todos las personas que esperamos desde nuestras casas a que llegue la normalidad. Mis más sinceras gracias a todos esos ciudadanos anónimos. Por último, mi aplauso también para los enfermos que luchan y para aquellos que se han ido en soledad sin sentir la presencia de sus seres queridos,y a esas personas que han perdido a alguien, mi más sentido pésame.