Nació en París en 1864. Fue un filólogo notable, que contribuyó a que conociéramos mejor la literatura medieval. Su obra erudita más notable, los cuatro volúmenes de Les légendes épiques (1908-1921), adelantó una teoría hoy generalmente aceptada sobre los antiguos poemas épicos franceses, los cantares de gesta. Según Bédier, los compusieron trovadores sobre temas y cuestiones propuestas por los monjes que peregrinaban desde varios lugares de Francia hasta Santiago de Compostela. Los trovadores recorrían los largos y lentos caminos de Santiago en Pascua, y cantaban a su paso.

Entre los cantares de gesta, el favorito era la historia de Tristán e Iseo (o Isolda). Muchos poetas narraban la historia, que adoptó, así, varias formas distintas. Pero los hechos esenciales de la trama eran los siguientes: Iseo de Irlanda iba a casarse con el rey Marcos de Cornualles. La madre de Iseo preparó una poción amorosa de una fuerza extraordinaria para que la bebiera la hija y el novio, lo que les aseguraría el amor eterno. El Rey Marcos envió a Irlanda a su sobrino Tristán, para que acompañara a la novia hasta el nuevo hogar; los dos se embarcaron con la intención de cruzar el mar de Irlanda, pero durante el viaje y por accidente, según cuenta la historia, tomaron la poción. Eso los unió en un amor imperecedero, un amor que solo podría terminar con sus muertes respectivas.

Las versiones originales de la historia eran implacables: el adulterio se consideraba un delito y una broma cruel. Durante el siglo XII, el poeta anglonormando Thomas creó una versión más suave y romántica y hacia 1200, Gottfried von Strassburg escribió una versión aún más tardía, que es la joya de la poesía medieval germánica. Sobre esta última basó Wagner su ópera de Tristan e Isolda. Bédier prefería la versión de Thomas y la empleó como base para una adaptación al francés moderno, publicada en 1900- y conocida como La historia de Tristán e Iseo.

Bédian, al par que un buen filólogo, era un buen escritor y su versión es un poema en prosa de gran belleza. El viaje a través del mar azotado por los vientos, de Irlanda a Cornualles; la toma de la poción y su efecto inmediato y terrible; la espada desnuda en el lecho de amor; el regalo que da a Iseo Tristán cuando se ve obligado a partir; la traición de Iseo de las Blancas Manos, etc. todos estos episodios poseen un encanto y una tristeza casi inigualados–. Por encima de todo, la historia, según la narra Bédier, carece de todo matiz de escándalo, hipocresía o vergüenza; los amantes se esfuerzan por ser leales a su señor genuino y el modelo en que pierden la gracia solo puede ser tenido por noble. La historia es una tragedia de amor que culmina con la muerte.

Bédier comprendía a estos amantes ahogados por el destino y se sentía a su lado. En los corazones respectivos de los protagonistas, el amor que sentían era el mayor don que podía otorgarles el mundo; y si lo acompañaba un dolor incesante e incontenible, era un precio que, al igual que Taillefer, estaban bien dispuestos a pagar.

(Breve historia del leer. Charles Van Doren. Ariel, 2009)