Hoy os voy a hablar del libro Casablanca sin Bogart de la escritora Ana Durá Gómez publicado por la editorial Titanum. La novela va dedicada a sus padres y su estructura está compuesta por tres grandes apartados y a su vez, subdivisión de pequeños capítulos.

A primera vista, una portada sugerente nos aventura a recordar a una escena cinematográfica, pero más allá de ello, y sin que sirva de precedente, de lo que trata la novela es de literatura y del sueño de ser escritor. Y en el que vamos a preguntarnos a lo largo de la novela, diferentes hipótesis, y reflexiones sobre el fin de ver por fin publicada la obra.

En el primer capítulo ya conocemos a nuestro personaje principal llamado Damián Carratalá de 28 años, y el primer escenario un bar y una bebida el coñac. Y ya las primeras figuras literarias, que quiere destacar la autora, entran en escena como es James Joyce.

Ha llamado mi atención esta novela desde el principio porque la trama consigue engancharte con el tema, relacionado a través de los medios de comunicación con la información por parte de la Biblioteca Nacional de que no queda ninguna obra por escribir. Y por consiguiente, el deseo de ser escritor por parte de Damián.

Son apasionantes las primeras páginas de la novela, porque se nos trata con especial cuidado la Biblioteca Nacional en la que va a desarrollarse la mayor parte de la escena y las lecturas recomendadas. También puedes llegar a transportarte al aroma de los libros y al trono de los escritores.

Siempre me gusta quedarme con los pequeños detalles, y ya la autora va dando señas de sus preferencias literarias. Damián empieza leyendo, las primeras lecturas recomendadas y el título es La isla del tesoro. Este tipo de sugerencias literarias las vamos a ir encontrando a lo largo de toda la narración. Así como sus gustos cinematográficos, Lo que el viento se llevó o Gilda. También el amor por el arte con la referencia a Magritte y a Van Gogh.

Al lado de Damián otro personaje masculino Lucas Checa, gran amigo de Damián. Y Rodrigo Cooper el jefe de los representantes de los despachos de inventario de la Biblioteca Nacional. También una figura femenina Julia Maldonado. Silvia Vergara es la madre de Damián que no le hace flaco favor a su hijo desconfiando de él y queriendo que se dedique a otra profesión y no a ser escritor, hasta tal punto de querer destruir sus creaciones y ponerle trabas para que no persiga su sueño. Y al lado de Silvia otro personaje femenino, Verónica. Crítica también al no apoyo por parte de familiares de lo que uno se quiere dedicar realmente porque es vocacional.

La escena se produce en época navideña y me ha parecido detectar una cierta crítica a esta época del año en el que los escaparates y las compras, así como el consumismo juegan un papel crucial en esta época del año. También crítica en cuanto al cierre de los cines que han “caído en el olvido”.

“Con la vocación se obedece o te conviertes en una escombrera de sueños que ni siquiera se intentaron”

Por otro lugar, Emilio Contreras, un hombre al que se le abren varios frentes y se encuentra colapsado por decisiones que ha de tomar. Él se siente como el mismo Humphrey Bogart y su profesión es la de escribir guiones de cine, lo vemos escribiendo según lo que se va encontrando por la calle.

Dentro de la Biblioteca Nacional, hay un Consejo que aprueba o no los manuscritos evaluándolos y comprobando que son obras originales y no copiadas así como también con la música si ha sido copiada o no. Las novelas protagonistas dentro de Casablanca sin Bogart son “Los días inmigrantes”  de Damián y “La belleza errante” de Emilio Contreras.

Damián es una persona curiosa, lectora y que tiene las ideas muy claras en su cabeza. No va a parar hasta conseguir su objetivo a pesar de que para llegar a él, el camino va a ser pedregoso. Silvia, no va a ponérselo fácil y Emilio tampoco. Ambos coinciden por la calle y se alinean para que el camino de Damián no sea todo lo fácil que parece. Pero Damián lo único que tiene claro en su vida es que quiere escribir y publicar una novela no antes publicada y 100% original.

Obras literarias referentes no pasan de largo en la lectura como El jugador o Crimen y Castigo de Dostoievski, también La Odisea, Metamorfosis o Guerra y Paz, así como alusiones a Cervantes (en la estantería de la Biblioteca que empieza por la letra C). También se hace referencia a la novela El Gran Gatsby un referente literario pero que no vendió mucho.

Entre las reflexiones que he extraído en la lectura de Casablanca sin Bogart una mención especial a los lectores, en el momento en que Emilio habla con el espectador sobre Lucas y Damián.

Emilio es una persona observadora, amante de los libros y de su profesión. Es una persona sin escrúpulos y no tiene buenas intenciones. Es él quien rebusca entre la biblioteca su obra y debe aceptar la crítica frente a la que se defiende. También se plantea si debe seguir escribiendo o abandonar la escritura y leer la obra magistral de la literatura Don Quijote de la Mancha. Pero también admira a Damián.

Son los propios componentes del Consejo quienes tienen un plan, que no va a beneficiar a Damián y que son los primeros en no acatar las normas que ellos mismos han creado. El Consejo podría ser una metáfora de las personas que echan el trabajo a perder, ya que se hace referencia en la novela a los escritores noveles. Lo tomo como una cierta crítica a lo no apuesta por parte de las editoriales y centros de lectura a apostar por un escritor novel.

 A lo largo de la novela, encontramos otra novela, la de Damián, la diferenciaréis porque está escrita en cursiva. Y podéis ir siguiéndola entremezclada entre la trama.

Otro personaje no tal agradable es Arsenio Solar, agente de seguridad del Consejo, quien descubre “El mundo escucha” de Damián y va a tramar un plan…todo se pone en contra, pero como comentaba anteriormente él no se va a dar por vencido tan fácilmente. Él es cómplice del Consejo y podría englobarse dentro de los personajes que no quieren que Damián vea cumplido su sueño.

Marcia es otro de los personajes al lado de Damián que me gustaría resaltar quien se ve en un compromiso, y en un apuro, por una entrada despiadada en su casa, lo que no saben los que no quieren que Damián vea cumplido su sueño es que él tiene otro plan y tiene el as bajo la manga.

“No se acaban las historias, se acaban los grandes maestros capaces de producirlas”

De la mano de Clotilde se nos adentra la literatura de autoayuda, que ¿quién no en algún momento ha leído libros de ese tipo?

Se me han planteado varias reflexiones a lo largo de la novela, pero hay una que me gustaría reseñar, que es la de ¿cómo puedes terminar una obra clásica cambiándole el final? O ¿atribuyéndote la autoría aprovechando el tirón de la obra?

Acabamos la lectura con un apéndice en el que podemos leer un posible final para la novela de Damián en el que la autora nos quiere hacer reflexionar sobre la finalidad de conseguir los propósitos que una persona quiere llegar a lograr. Damián podría ser cualquier persona que comienza a escribir y que siente la vocación de ser escritor/@ y que nunca debe dejarse guiar por lo que le dicen los demás sino siempre seguir a sus sueños.

Creo que hay bastante parte de la autora en el personaje de Damián reflejado y como dice la propia autora, sus personajes seguirán existiendo.

¡Mi más sincera enhorabuena a Ana Durá! ¡Sin ninguna duda, lo recomendaré!

Reseña del libro Casablanca sin Bogart de Ana Durá Gómez
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Editado en Alicante por Eva María Galán Sempere
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