Chus Sánchez nos tiene acostumbrados a lo bueno, a literatura de buena calidad y si la eliges, es éxito seguro. No lo he dicho yo sino el Certamen Malas Artes de fantasía, terror y ciencia ficción de la que es ganadora, La historia que jamás deseé escribir. De primeras os voy a encontrar una portada que impacta por su colorido y porque en ella se desvela parte de la trama que os va a acompañar a lo largo de sus 174 páginas, de prosa ágil y elegante a la que nos tiene acostumbrada la autora.

La obra va dedicada a su querida Madeli y la acompaña una frase de Teofrasto Paracelso. El primer impacto va acompañado de un documento encontrado junto al cuerpo sin vida…y una fecha el 15 de noviembre de 1934. La novela se compone de dieciséis capítulos y en alguno de ellos hay ilustraciones que acompañan la trama.

La trama no podía comenzar en otro lugar que, en Alicante, en la Sierra de Mariola, en el que nos encontramos a una protagonista reflexiva sobre el presente y de la que sabemos que quiere dejar constancia de su historia, acompañada del miedo y el silencio, escribe con desesperación la novela que tenéis entre manos.

La protagonista de la que no vamos a saber su nombre hasta el final le escribe a Arturo y en ella se hace referencia a un códice medieval. Nuestra protagonista está llena de orgullo y soberbia que es lo que le hizo cambiar el mundo. Chus la pinta como una mujer segura de sí misma, valiente y que no se va a dejar vencer tan fácil.

La ubicación de los escenarios es cambiante, y el destino va a llevar a nuestra protagonista a aparecer en Egipto, Europa, etc. en busca de lo que ella considera el objetivo a conseguir y que no va a parar hasta conseguirlo.

Un personaje cautivador Marcelo, el abuelo de Arturo, quien les enseñó entre otras muchas cosas que no había que rendirse. De su mano conocemos la epidemia que asoló Alicante en el año 1804 y de cómo supo capear las adversidades con tal de salir adelante. La novela está englobada en fantasía, ciencia ficción y terror, pero yo también la incluiría en amorosa, por la relación que guarda Arturo con nuestra protagonista que en ocasiones recuerda a la historia de Romeo y Julieta. Otro de los protagonistas en Richard con quien se embarca en una aventura camino al Puerto de Londres y Egipto. Y Bartolomé otra persona que le va a ayudar.

Es momento para los recuerdos, para trasladarnos a la magia con las brujas en Huesca buscando la medicina perfecta. Y también no es de extrañar que al ser Chus periodista, encontremos referencia a diarios como la Gaceta de Madrid o la de Alicante.

No va a ser un camino fácil, pero nuestra protagonista va a luchar hasta conseguir una solución para su amado. Ella quiere una solución para Arturo que se ha contagiado de la epidemia que asoló Alicante, pero se va topando con personajes que se lo ponen fácil o no el camino.

Tampoco es de extrañar que nuestra protagonista sea una mujer, por la intención que pone Chus a sus creaciones resaltando el papel de la mujer por encima de todo. Con Richard va a encontrar a su “alma gemela” y es quien le va a acompañar en la primera parte de la novela. Es importante encontrar un remedio para sanar a Arturo y se topan con clientes aristócratas que se van a aprovechar del negocio de este remedio.

Es momento de conocer a Mumia Vera, (que no conocemos hasta mitad de la novela) Chus nos cuenta que era un antiguo remedio medicinal elaborado en Egipto y que salva vidas, pero de la que también la gente con dinero extrajo beneficio. Empieza una aventura sin precedentes en la que la única meta, está clara y en la que van a conocer a gente que se van a ir encontrando en el camino. En los momentos de tensión, la melodía de piano Fantasía de Ramón Carnicer le calma.

Hay momentos de pánico en la novela sí, como el encuentro con el almacén lleno de cuerpos de personas con los que fabricaban la poción, que la autora hace sus delicias para describirte el lugar. Así como muchos otros en el que el esperpento y la desesperación ponen al límite a nuestra principal protagonista.

De la mano de Richard conocemos grandes obras relacionadas con la medicina y los ungüentos naturales, como es el caso de Guy de la Fontaine, Fray Luis Urreta y Ambroise Paré en el que la autora, entiendo quiere realizar un homenaje. Y de su mano es con quien va a viajar a Egipto.

El hilo conductor de la novela va a hacer que no te pierdas en ningún momento por lo bien narrada que está. En la llegada a Egipto otro personaje va a ocupar parte de las líneas de la novela, es Asaad un guía que le asignan y que les va a llevar a la pieza que están buscando. Deben confiar en él, pero de nuevo el camino no va a ser fácil y una tormenta les va a sorprender en el camino, es un momento en el que el miedo se apodera de ella.

Pero cuando las cosas parecen estar feas, aparece Rashid calificado por la autora como el “ángel salvador”. Un niño de doce años que va a cuidarla y atenderla en su campamento. La novela está también llena de simbología. Es de regreso a Alejandría, que ella reconoce un objeto que portaba Richard.

Es momento de volver a Londres, una tempestad les acompaña y la tripulación se encuentra asustada y se expande entre todos la catástrofe por una posible epidemia dentro del barco. De repente la persona que le ha ayudado y le ha cuidado se transforma en otra persona y como dice la autora “el término sensatez cobra sentido”. Hay momentos en que no sabes si lo que ocurre es cierto o parte de una pesadilla, pero sabemos que la protagonista es capaz de desenvolverse con soltura a pesar de que va a perder una mano.

“Aunque siempre sigamos siendo los mismos, los libros nos trasforman”

No es de extrañar encontrarse en la novela cartas, en esta ocasión, es el hermano de Richard quien culpa a nuestra protagonista de lo ocurrido con su hermano al no saber nada de él.

Ella se va a traer algo muy valioso de Egipto y es momento de aislarse del mundo en Valencia para que nadie la averigüe. En este retiro, a ella le vienen recuerdos de su infancia y la voz de su madre, en la que prima la emoción del abandono. Ella vuelve a tener miedo y tiene que tomar conciencia con la realidad para volver al presente.

La novela finaliza con varias cartas entre las que destaca la escrita por el agente Gabriel Miranda enviado a la Comisaria de Alicante, otra de Don Ignacio Vargas, y una última carta del agente policial dirigido a Emilia en el año 1934. En todas ellas, se cuentan las averiguaciones e investigaciones sobre el caso que nos ha acompañado a lo largo de la novela y la cierra una última escrita por Emilia y dirigida a la esposa del agente Juan Navarro en el que el objetivo de la carta es la aceptación.

Una nota publicada en la Gaceta de Alicante en 1940 es la que nos indica las medidas para evitar los tiroteos en la Sierra de Mariola. ¡Mi más sincera enhorabuena a la escritora alicantina! ¡Muchos éxitos!

Reseña del libro La historia que jamás deseé escribir de Chus Sánchez
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Editado en Alicante por Eva María Galán Sempere
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