Llega a mis manos el libro De memoria, perdón y otros conjuros de la autora madrileña Alicia Domínguez. Escritora especializada en ensayo histórico y novela de ficción, pero en este caso nos encontramos con un libro de relatos difícilmente catalogable en algún genero tal y como se comenta en el prólogo.

Me ha maravillado la forma en la que transmite y la seña de identidad que quiere dejar con este libro resultado de una realidad en España y de las situaciones morales, personales y humanas que ocurrieron a lo largo de la historia de nuestro país.

Llama mi atención que haya dos prólogos al comienzo de la lectura uno escrito por Kevin Lunch y otro por José Federico Barcelona. En el primero titulado A modo de prólogo, Kevin nos califica la obra como un libro de emociones que no se dijeron y que van arrastradas a través de las lealtades familiares y de los sentimientos de pertenencia. Así como de la importancia de liberarnos de ellas para poder volar alto.

El prólogo viene de la mano de José Federico Barcelona, en él se nos hace reflexionar sobre el cómo está expuesto el autor a su público a través de la obra literaria. Y define tal y como os comentaba anteriormente a esta obra como no englobable en ninguna categoría, y en la que no se sigue ninguna trama ordenada ni secuenciada. La califica como una obra de puntillismo expuesta al ojo del lector y la compara con un cuadro de El Bosco El jardín de las delicias. Nos adelanta que es un libro sobre los acontecimientos que se sucedieron a lo largo de la historia de España unido a los valores morales. Y nos vaticina que sin literatura no hay historia y deja caer los gustos de la autora que plasma a modo de guiños en la narración.

El libro está escrito con una estructura fragmentaria a través de los ojos de Daniela, la persona que nos va a acompañar de principio a fin en la novela. José nos adentra en los temas que se tratan y en las respuestas que va a tener que desvelar el lector.

La lectura está compuesta de capítulos cortos de muy fácil lectura y comienza la narración a través de una frase dirigida a su abuela. Los capítulos están precedidos de un título: el primero Un maldito pulgón y el último Los naufragios del pasado.

La escena comienza en Cádiz, y desde principio del libro vemos la tendencia de por dónde va a ir la trama, un dar visibilidad a una sociedad que no estaba preparada para los cambios y que tenía que luchar por y contra los valores familiares a favor de su propia identidad. Se habla de las enfermedades de la época y de cómo las familias, con secretos a sus espaldas, se tenían que casar entre ellos para “heredar” la estirpe familiar y cuyo destino era quedarse viudas.

Al igual que se nos habla de la familia Montenegro también se nombra a la familia Quintana. A través de Dimas se retracta el rechazo de la sociedad por la identidad sexual de las personas y por el que tuvo que pagar muy caro. De la mano de Dimas, Balbina su abuela y Edgar Martínez un colombiano que entra en su casa para su cuidado.

“El tiempo todo lo cura o al menos lo alivia”

En Se quieren a morir se hablan de las personas toxicas y de cómo las mujeres sufren en silencio de los maltratos de una persona manipuladora y que es capaz de engatusar con su veneno a todo el que se le acerca con tal de engatusarlos.

A la vez que se habla de situaciones cotidianas se habla de las emociones expresadas o no como la rabia, el silencio, los golpes, la espera. Y la preocupación porque Daniela crezca en paz, no en familias en las que se escuchan gritos y un ambiente nada satisfactorio para ella.

Se habla de historias alemanas de la mano de Klaus y en el que se reflexiona sobre la muerte. La autora lo ubica en el rincón de un bar bebiendo e insultando a los clientes, pero esto no es casualidad si no es porque lleva una historia dura de familia y a sus espaldas. Él afirma que debemos morir. Y a lo largo de la narración también se habla de las atrocidades que es capaz de hacer el ser humano.

La autora nos ubica en las primeras tramas urbanísticas de la democracia con un personaje muy entrañable con el tío Juan, al que se le compara con Alfredo Mayo. La autora nos cuenta que se casó como una mujer amargada llamada Curra y nos resalta las cualidades que tenía Juan, lector de Interviú y La Calle, cocinero, fumador y un hombre feliz que pretende transmitir a quien tiene cerca, ya que la “infelicidad no va con él”. De su mano conocemos el horror de la época y el cómo se hartó de vivir con miedo.

También nos transportamos a Barcelona y hacemos un recorrido por sus calles de la mano de Daniela y su madre que trabaja en un hotel. En este momento, la autora ha querido dejar constancia de cuando se les prohíbe las cosas a los niños y no se les cuenta todo lo que se les debe contar o el que los niños no deben ir a los cementerios. Hay en muchos aspectos de la narración en que me he sentido identificada y este ha sido uno de ellos.

En algunos de los capítulos, la autora introduce el pequeño capítulo con frases de algún escritor, en el caso de Guardó mis dientes de leche lo comienza con una frase de Miguel Hernández, en La señora del moño italiano con una frase de Dulce Mª Cardoso y en Otro dolor no ese con una frase de P. Vázquez. El último capítulo Los naufragios del pasado lo inicia con una frase de Woody Allen.  Es precisamente el capítulo de Guardó mis dientes de leche el que he visto más largo ya que a su vez lo subdivide en tres apartados, la herida del amor, de la muerte y de la vida. Este capítulo también es muy emotivo, se habla de la soledad, del cómo se casaban en la época para no enfrentarse a una vejez solitaria, y el sufrimiento que les llevaba a entrar en el mundo de las adiciones. La tata Pepa es una mujer con un gran sufrimiento por su marido y por su hija que ha de criar sola. Pero a la vez que ocurren las desgracias también es un personaje muy entrañable y en el que su sino es cuidar de toda la familia.

Tal y como nos vaticinaba José Federico en el prólogo comenzamos a ver los gustos de la autora, y en este caso es a través de los comics de Flash Gordon que se leen, la música que suena de Miguel Ríos y los escritos de Mario Benedetti tanto que hay uno de los capítulos que lo nombra.

En La señora del moño italiano se habla de la intimidación, de la poca defensa frente a los insultos (que podría aplicarse al día de hoy) y de la obsesión por el conocimiento de las palabras. También con el conformismo y el no decir una palabra más alta que la otra.

“Cuando seas mayor lo entenderás y cómo entenderlo si no lo explicáis cuando somos pequeños”

Se trata las infidelidades de la mano de Rosa y Gabriel (político de profesión) y hermano de Amalia así como de los derechos de las personas a conocer a sus familiares. También de la censura a través de las revistas porno encontradas en una casa que fue habitada por una persona ya difunta. De los gritos de dolor, de la vejez, del cáncer.

Una fecha 23 de febrero de 1981 que quedó marcado por todos los españoles por el golpe de Estado de Tejero en el Congreso de los Diputados. La autora nos refleja el miedo a través de los ojos de la abuela. Se recuerda lo que ocurrió en el 81 y que ya ocurrió en el 36, e imaginamos a una familia todos alrededor de la radio para saber lo que iba a suceder y si tenían que huir del país a Tánger.  También se hace un guiño al rey.

Para llegar a Nada de eso pasó en el que la autora utiliza un recurso literario en el que nada de lo que ocurre en ese capítulo es real, ni sucedió y lo escribe a modo de poema. Pero si hay capítulos bonitos y entrañables también hay apartado de crítica en el que no se puede dejar en el tintero la autora hacia el mundo editorial.

Daniela no es un personaje que tenga un recorrido fácil a lo largo de la narración, pero el peor de los momentos viene a través del capítulo La belleza de lo que nos hiere. A través de una llamada se culpa de no haber estado en el lugar indicada en el momento necesitado. Ella ve la muerte de cerca y tiene un sueño revelador.

“Nunca te des por vencida. La derrota es solo un estado mental”

Enfatiza la autora la necesidad de luchar por lo que se quiere y de la relación amor/odio que tienen madre e hija, aunque la hija la califica como encantadora de serpientes. Se teme al dolor y al escribir y que en la belleza se encuentra lo que hiere.

Y si hemos hecho un recorrido por los momentos de la historia de España la autora también hace un homenaje al atentado de Atocha del 11 de marzo. La autora nos relata muy bien la angustia de la gente y las imágenes grabadas en su mente por el horror, así como la persona con la que conectó y que se encontraron por casualidad y que agradecieron ser supervivientes.

Como comentaba anteriormente Benedetti es uno de los gustos que aparece en el libro de la autora, y lo introduce en el capítulo Reinventado a Benedetti en el que la autora sueña con su ilusión por conocerlo y charlar con él sobre su novela Andamios que no le ha gustado y que a su vez ella está escribiendo una novela en el que su protagonista se llama Mario en su honor. Un dato curioso nos acerca ahora más al escritor, porque conocemos sus cinco nombres.

Vamos llegando a un final de arrepentimientos de dolor, de peleas y de conocer el significado de por qué le pusieron el nombre de Daniela. La autora utiliza otro recurso en el capítulo en el que comienza con Maté por…. Y en el que el mensaje que nos quiere transmitir es que no cerró las heridas de sus emociones y de la necesidad de realizarlo para sanar.

Y de Barcelona nos vamos a Italia en el que la autora nos coloca a Anja Rubik una modelo de la revista Vogue admirada por Aurora. A ella le gusta la moda y sabemos también la pasión por la ciudad de Italia, así como sus calles y sus monumentos, a la vez que el idioma que aprendió. También vemos lectura dentro de la lectura a través de cien folios que cambiaron su vida.

“Es lo que ocurre cuando se abre en canal el corazón, se exorcizan los recuerdos y se asumen las culpas”

Daniela es una persona que no cree en el destino, pero va a tener que creer por una situación que le ocurre en la calle y que le lleva a saber de su madre y de sus hermanos Rafael y Javier. Se habla de la necesidad de abrir los ojos y la autora realiza un homenaje a la violencia de género a través de una chapa en el tren con un eslogan. Estamos llegando al final y os vais a encontrar con un final inesperado en el que la propia autora hace un guiño al programa “sorpresa, sorpresa”.  Es momento de reconciliarse con el pasado y de reflexionar sobre la vida ya que vamos a durar dos días.

Los naufragios de pasado es el título del último capítulo en el que se hace referencia al rito funerario de los vikingos y en el que a modo de representación simbólica se queman los años que no volverán a través del ritual del 21 de junio y que conecta con la naturaleza. Se reflexiona sobre que hasta lo malo sirve y sabemos el libro que escribió Daniela Quintana que da título al que tenéis entre manos. Por lo que no sé cuánto hay de la autora en el personaje de Daniela.

Para finalizar la autora recuerda a los que hicieron que estés aquí y cuya vida es un trozo de la nuestra. Me ha encantado la reflexión del final, porque todos somos uno y llevamos arrastrando todo lo que nuestra familia fue acumulando a través de sus emociones y de situaciones reprimidas con las que no lo pudieron hacer más que como ellos sabían. La novela termina con un índice de todos los capítulos. Mi más sincera enhorabuena a la autora.

 

 

 

 

 

Reseña del libro De memoria, perdón y otros conjuros de Alicia Domínguez
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Editado en Alicante por Eva María Galán Sempere
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