Hoy entrevisto a Norma Muñoz Ledo escritora de novelas y de literatura infantil que hoy viene a hablarnos de su manera de escribir y de sus inquietudes.

“Si la historia no atrapa al niño o al joven en las primeras páginas, cerrará el libro y se irá a pasar el tiempo con alguna de las muchas ofertas de entretenimiento audiovisual que existen”.

¿Quién es Norma Muñoz Ledo y cuáles son sus sueños?¿ha cumplido alguno de ellos? Yo escribo para niños y jóvenes desde hace 30 años, a la fecha he publicado treinta libros. Mis sueños son, de alguna manera, anhelos permanentes.

Soy una persona idealista, que me da por el activismo con respecto a algunos temas y en ese sentido, algunos sueños quedan siempre un poco lejos, pero suelen ser faros que iluminan no sólo uno, sino muchos caminos.

¿Desde qué momento supo que quería dedicarse a escribir libros para niños y jóvenes? Empecé a escribir cuando era niña y no he dejado de hacerlo. Pero creo que fue cuando gané el premio Antoniorrobles, a los 20 años, que pensé seriamente en dedicarme a esto.

¿Qué nos puede contar de la forma en que trata sus cuentos? ¿qué temática utiliza para los mismos? Hay temas que me gustan mucho, que vuelvo a ellos una y otra vez, porque para mí son como materia prima, como los seres fantásticos de México.

En general me atrae la magia en un sentido amplio, no la del mago, sino la que ocurre en la vida diaria, en la amistad, en el amor en sus muchas formas, en la preparación de la comida, en los eventos misteriosos, aunque cotidianos, que no siempre tienen explicaciones racionales.

¿Qué es lo que cree que debe tener un cuento infantil en cuanto al mensaje a transmitir? ¿recuerda el primer libro que leyó como niña? Recuerdo el primer libro que leí sola, porque lo leí muchas veces: era sobre un elefante que tenía una chaqueta nueva y por irla admirando en camino a la escuela se cae en un charco y la ensucia. Luego sus amigos lo consuelan.

Era un librito simple y sencillo, su título no me viene a la memoria. Pero lo que más recuerdo es el primer libro que me leyeron completo: yo tenía cinco, seis años y pasaba largas temporadas en casa porque mis amígdalas me hacían enfermarme a cada rato.

Mi mamá, que siempre ha sido muy lectora, decidió leerme El maravilloso viaje de Nils Holgersson a través de Suecia. Me acuerdo de que la trama me atrapó, aunque por momentos sólo eran áridas descripciones de flora y fauna sueca (años después supe que su autora, Selma Lagerlöff, lo escribió como un libro de texto).

La historia del niño convertido en pulgarcito, que viaja a lomos de un pato, en donde aparecen duendes y animales que hablan, me encantó. Me abrió las puertas a la literatura infantil escandinava, a la literatura fantástica y a los temas enraizados en la mitología.

Con los años, la semilla que puso Nils se ha convertido en el interés más grande de mi carrera como escritora: los seres fantásticos del imaginario mexicano. Además, fue la primera vez que lloré con un libro, pues el final de la novela es bastante conmovedor.

¿Qué nos puede contar de sus novelas? ¿qué le llevó a escribirlas? Cada novela surge de una inspiración, de un chispazo particular: algo que en ese momento me atrae y quiero meterme en eso. Cada vez que escribo una historia entro profundamente en el tema y en la creación de los personajes, todas mis novelas han sido experiencias conmovedoras, intensas para mí.

Hace años, cada que terminaba una novela me daba una gripe que me tumbaba en la cama. Ya no me pasa eso, pero sí siento un vacío grande que dejo estar: en ese lugar se gestará la siguiente historia.

A veces los temas de mis novelas pueden ser complejos y requerir algo de investigación, eso me encanta: leer libros que me llevan a otros libros. También me gusta mucho entrevistar expertos, siempre que se puede: médicos, historiadores, científicos, astrólogos, chamanes, o personas comunes que tienen experiencias extraordinarias, y me las cuentan.

¿Tiene proyectos en marcha para dar difusión a sus cuentos? El trabajo de difusión de mis libros suelo dejarlo en manos de las editoriales. En ese sentido, creo que somos cómplices y siempre que se necesita que yo participe en algo, estoy dispuesta. Recientemente me han pedido que dé talleres y es un asunto en el que me da curiosidad incursionar, pues el diálogo con niños, jóvenes y docentes es algo que me gusta y me enriquece mucho.

¿Qué es para usted la literatura infantil?¿podría compartir algún fragmento de sus cuentos para los lectores de Alquibla? En un sentido muy general, diría que es la literatura que se escribe para niños y jóvenes. Pero en realidad, es la literatura que se escribe para un público inteligente, exigente, atento al mundo, al que no atraes ni convences fácilmente. Si la historia no atrapa al niño o al joven en las primeras páginas, cerrará el libro y se irá a pasar el tiempo con alguna de las muchas ofertas de entretenimiento audiovisual que existen. Es un reto grande, en los temas y en el lenguaje: en el fondo y en la forma.

¿En qué plataformas tiene a la venta sus libros como escritora? ¿Cree que las redes sociales ayudan a difundir o perjudican? Mis libros se venden impresos y la mayoría de ellos también pueden encontrarse como libros electrónicos en diferentes plataformas, como Kindle. Creo que las redes sociales son grandes aliadas en la promoción de los libros y de la lectura pero, como ocurre con todos los medios electrónicos, el problema podría estar en la forma como se les usa y el tiempo que se dedica a ellas.

Todos los medios electrónicos pueden tener sinergia con los libros, excepto cuando se les usa en exceso. Cuando alguien no se interesa por nada que no sean sus dispositivos y el bombardeo de información de Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, TicToc y demás aplicaciones que van surgiendo, será difícil que esa persona se desprenda de los aparatos y dedique tiempo y energía a leer y a imaginar por sí misma.

¿De qué manera se cuida la cultura en su país y las bibliotecas?¿y cómo ve el trato que se le da en el mundo? La cultura, en todos los países, es una cuestión que depende mucho de las políticas públicas. También hay inversiones privadas en determinados aspectos culturales, como museos, pero creo que el peso más grande reside en las políticas públicas.

En México se ha puesto interés en la herencia cultural de los pueblos originarios, que es importantísima. Sin embargo, ha habido recortes presupuestales grandes en instituciones dedicadas a la ciencia, las artes y la cultura, como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), las áreas naturales protegidas, algunos museos. Creo que lo esencial es encontrar un balance.

En todo México existe una red de Salas de Lectura, que son pequeños acervos que se ponen a disposición de la gente en casas o escuelas, en espacios que la gente presta unos días a la semana para que quien quiera vaya y lea los libros, muchas veces acompañados de narradores orales.

Este es un trabajo bellísimo que llevan a cabo voluntariamente promotores de lectura en todo el país. La Biblioteca José Vasconcelos, en el centro de la Ciudad de México tiene un gran número de visitantes y usuarios, sin embargo es un caso excepcional, pues las bibliotecas públicas van más bien de capa caída.

Por otro lado, los acervos o repositorios digitales se deben contar como bibliotecas de acceso libre para los estudiantes de educación media superior y superior prácticamente en todo el mundo, teniendo en cuenta que dichos acervos tienen un costo —que suelen pagar las instituciones educativas— para el mantenimiento de los mismos y para cuestiones de derechos de autor.

En una era en la que los medios electrónicos ganan terreno día con día como fuente de información y entretenimiento, es importante repensar la idea de la biblioteca pública desde este tipo de modalidades.

La preservación y difusión de la cultura depende mucho del nivel de educación que se tenga en un país, del respeto por su pasado, por sus bienes culturales y también de los recursos con que se cuente para su cuidado y conservación. Todo lo que puede hacerse y educarse en torno a la cultura es amplísimo y muy generoso, pues no sólo abarca el quehacer humano, también los entornos y la diversidad de la naturaleza de cada país, que cuando se le da el valor de patrimonio se convierte en un bien público que debe protegerse y conservarse.

En este sentido, me parece muy interesante el trabajo que han hecho muchos museos para permitir que algunas sus obras y colecciones se disfruten en recorridos virtuales. En lo personal, considero que sería buena idea plantearnos un disfrute más íntimo de todo lo que vemos, en lugar de convertirnos en engullidores de paisajes, sitios, objetos, que coleccionamos en fotos y videos de celulares y cámaras.

Pienso que es difícil tomar fotos constantemente y al mismo tiempo, disfrutar de algo. En estos días de confinamiento, he escuchado a amigos que viven en distintas ciudades del mundo sentirse tranquilos ante la ausencia de las hordas de turistas. Creo que en todos lados, el exceso de visitantes puede poner en riesgo sitios arqueológicos, monumentos y reservas naturales.

Por ejemplo, hace un año fui a la barrera de coral que se encuentra en el Caribe y, a pesar de que los turistas éramos exhortados a no llevarnos nada, había quien sacaba caracoles del mar para tener un recuerdo. También hay gente que visita monumentos muy antiguos y no ve el problema en llevarse una piedrita, o un trozo de pared o hasta de escalera.

Todas esas cosas son patrimonio de todos, porque tenemos un pasado que nos une como género humano. Por eso creo que sería deseable desarrollar desde la infancia un aprecio por la belleza en un sentido más profundo, como una experiencia íntima.

¿Que piensa de Alquibla www.alquiblaweb.com como web de difusión cultural? ¡Me parece un sitio de difusión cultural buenísimo! Me encantó la variedad de opciones y temas que ofrecen: actividades, artículos sobre bibliotecas, fomento a la lectura, entrevistas, reseñas, servicios de edición, presentaciones, venta de libros, ¡es de lo más completo! Enhorabuena, Eva, por haber creado este sitio tan genial para la web. Creo, además, que tu trabajo te apasiona.

¡Abrazos grandes desde la ciudad de México!

Entrevista a Norma Muñoz Ledo escritora mexicana
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