Hoy entrevisto a Luis Navarro García del Pozo, Responsable de la Red de Bibliotecas de Elche (Alicante). ¿Qué diría alguien que conoce a Luis Navarro García del Pozo de él mismo? Francamente, no creo que deba ser yo quien responda  a esa pregunta. A priori, supongo y quiero creer que, al menos, aquellos que han tenido trato conmigo, tienen un buen concepto de mí, aunque, obviamente, es a ellos a quien habría que preguntarles

«Creo que la diferencia de trato a las bibliotecas y a la cultura en general es heterogénea y que muchas veces –no siempre- depende también de la distinta capacidad de gestión de quienes están al frente de las instituciones y de la sensibilidad e implicación del responsable político de las mismas».

¿Desde qué momento supiste que querías dedicarte al mundo bibliotecario? ¿Crees que el trabajo de bibliotecario es vocacional? No deja de ser curioso las vueltas que da la vida, pero lo cierto es que, a diferencia de quienes en su preadolescencia o adolescencia, atisbaban o tenían claro que querían ser, en mi caso, difícilmente habría imaginado que esta profesión tan apasionante me estuviera reservada.

Con apenas 13 años y, obviamente, sin completar ningún tipo de estudios, empecé a trabajar en una fábrica, realizando 11 horas diarias. Posteriormente trabajé como dependiente en una tienda de tejidos, nuevamente calzado, chapista y, otra vez, calzado, hasta que, terminada la «mili», con la intención de obtener el Graduado Escolar, al terminar mi jornada laboral en la fábrica, decidí estudiar en horario nocturno.

La cuestión es que estudiar me resultó tan apasionante, que proseguí con BUP, COU y Selectividad y, a continuación, tras aprobar ya mi primera oposición en bibliotecas (como encargado del servicio de bibliobús) me licencié en Geografía e Historia. Dado que me gusta la docencia, mi primera intención fue opositar para profesor de enseñanza media, pero mi propia experiencia en el bibliobús, donde considero que desarrollé un excelente trabajo e introduje numerosas innovaciones que, en aquel momento, mejoraron el servicio e incrementaron notablemente el número de usuarios, hicieron que volviera mi vista a las bibliotecas y que, contra todo pronóstico, este acabara siendo mi mundo.

Respecto a si el trabajo de bibliotecario es vocacional, supongo que, como en todos los trabajos, hay quien llega por vocación y quien llega por otras circunstancias. Entre quienes llegan por vocación –que es lo deseable en cualquier trabajo- hay quien la mantiene y se implica y quien se acomoda y pierde interés. Lo deseable es que sea vocacional porque cabe esperar mayor entrega y compromiso, pero, en cualquier caso, con independencia de que se haya llegado con mayor o menor vocación, lo importante es llegar a conocer y amar tu trabajo, formarte y estar dispuesto a dar lo mejor de ti mismo en el desarrollo de tu profesión.

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¿Qué dirías a las personas que tienen una idea errónea de la figura del bibliotecario? ¿Crees que se ha generado una idea equivocada del mismo? Poco puedo decir a quienes tengan una idea errónea de la figura del bibliotecario, salvo que se acerquen a las bibliotecas. Quizás quienes imaginan al bibliotecario como un tipo serio y estirado o como un ratón de biblioteca, introvertido y perdido entre sus papeles, sean quienes no han pisado una biblioteca, han dado alguna vez con un bibliotecario así o se han hecho esa idea por las bibliotecarias, estiradas y con moño, presentadas como un estereotipo en el cine; sin embargo, quienes conocemos este mundo, podemos afirmar que la realidad es completamente distinta, que en la bibliotecas trabajan «chicas y chicos» absolutamente normales, mujeres y hombres que nadie identificaría como «bibliotecarios», que atienden no solo con gran profesionalidad, sino también con agrado y simpatía. Como todos –y con las excepciones que puedan darse, como en cualquier otra profesión-paseamos, quedamos con los amigos, hacemos deporte, bailamos y somos tan accesibles y extrovertidos como el que más.

¿Cuáles son sus funciones como jefe de bibliotecas en la Red de Bibliotecas de Elche? ¿Cuántas bibliotecas conforman la red? ¿Qué equipo lo forma? Es una obviedad, pero, como jefe de la Red de Bibliotecas de Elche, mi función es dirigir, planificar, supervisar y coordinar todo el personal y los servicios que prestan las 9 bibliotecas que integran la red, incluyendo entre ellas el servicio de bibliobús, pieza esencial para poder ofrecer servicios bibliotecarios en las pedanías y zonas periféricas o rurales que aún no cuentan con una biblioteca permanente. En la actualidad, la ciudad dispone de 5 bibliotecas: Biblioteca Central Pedro Ibarra, B. Aureliano Ibarra, B. Alberto Miralles y las bibliotecas infantiles-juveniles, Mestre Pep Sempere y Gloria Fuertes. A estas se suma el Bibliobús y las bibliotecas José Fuentes (Torrellano), Pedro Salinas (El Altet) y Rafael Navarro (La Marina), esta última llamada así en memoria del que, durante más de 30 años, fue el Archivero-Bibliotecario de la ciudad, Rafael Navarro Mallebrera.

Cuando preguntas por el equipo, quiero entender que el equipo somos todos los que a diario trabajamos para ofrecer el mejor servicio posible, desde el que está en un despacho catalogando, hasta quien se encarga de las redes sociales o atiende a los usuarios en cualquier biblioteca o parada de bibliobús.

Así, pues, incluyendo funcionarios interinos y contratados, formamos el equipo unas 40 personas (a veces alguna menos por finalizaciones de contratos), entre las que se incluyen 3 técnicos medios, una documentalista, 3 jefes de unidad, 10 técnicos auxiliares, 20 auxiliares, un par de ordenanzas y yo mismo. Hay que tener en cuenta que las 3 grandes bibliotecas de la ciudad abren de 9 a 21 horas, lo cual hace que, en todas sus salas, se necesite doblar el personal para poder hacer tanto el turno de mañana como el de tarde.

¿Qué tipo de fondos conforman las bibliotecas? ¿Hay algún documento que destaque por encima de todos? Tenemos una tipología muy variada que comprende incunables e impresos de los siglos XVI y XVII que, junto a documentos de los siglos XVIII y XIX constituyen el fondo antiguo, parte del cual procede de la biblioteca del antiguo convento franciscano, donde la actual biblioteca Pedro Ibarra tiene su sede.

A ello se añaden carteles, bandos, partituras, una rica colección hemerográfica que comprende diversas cabeceras de prensa local del siglo XIX y primeros del XX, así como fondos especiales, tales como los cerca de 1.000 volúmenes procedentes de la biblioteca del Instituto de Segunda Enseñanza de Elche (1931-1939) o el fondo Sanchis Guarner.

Tenemos también una rica Sección Local, con casi 5.000 volúmenes, con obras de autores ilicitanos o que tratan sobre historia u otros temas relacionados con la ciudad, que se constituyen, propiamente, como la memoria local del municipio.

Pero, obviamente, además de toda esta documentación valiosa, conservada en la biblioteca central, disponemos –tanto en la central como en el resto de bibliotecas- de obras literarias en sus diversos géneros, obras de divulgación de las distintas materias, tanto para público adulto como infantil-juvenil, películas, juegos de ordenador, música, prensa y revistas…, en fin, todo lo que una biblioteca debe poseer para poder ofrecer el servicio que merecen sus usuarios.

En cuanto a destacar algún documento, creo que hay muchos, si bien destacaría los 10 incunables que poseemos, entre los cuales se encuentra el De imitatione Christi et de contemptu mundi, impreso en Venecia en 1486, procedente del propio convento franciscano de San José. Otra rareza es la obra de Leon Battista Alberti (1404-1472), El Momo: la moral e muy graciosa historia del Momo compuesta en latín…«, del cual tenemos una edición impresa en Alcalá de Henares (Joan de Mey, 1553), tasada en Internet en 6.500 €. No obstante, cabe decir que falta una valoración de los fondos históricos, tanto desde el punto de vista intelectual como económico.

¿Qué tipo de servicios son indispensables para el buen funcionamiento de una biblioteca? ¿O de una red de bibliotecas? Disponer de un fondo rico y variado para todo tipo de público, que abarque desde la creación literaria hasta las diversas materias y que incluya distintos tipos de soporte: papel, CDs, DVDs, formato electrónico, formato digital.

Debe disponer de prensa y revistas, sala de lectura, sala de investigación, ordenadores de uso público, wifi, actividades culturales y de animación a la lectura, tales como presentaciones de libros, talleres, cuentacuentos, exposiciones y todo lo que dé a conocer la biblioteca y lo que se hace en ella.

Debe elaborar guías de lectura, hacer rincones temáticos, contar con una buena sección de novedades que atraiga la atención del lector, sin olvidar la importancia cada vez mayor de las redes sociales para difundir todas las actividades, dar a conocer las novedades adquiridas y poder dar respuesta a las preguntas de nuestros usuarios o de cualquier ciudadano que se ponga en contacto con nosotros.

Es importante también que los usuarios participen de algún modo en la creación de la colección a través de las desideratas, con las que pueden solicitar obras de su interés, tanto presencialmente en las bibliotecas como a través de la web. En el caso de una red de bibliotecas, como es la nuestra, es esencial también que nuestros usuarios puedan acceder con rapidez a los fondos de las distintas bibliotecas. Para ello contamos con un servicio de mensajería que, 2 veces por semana, lleva de unas bibliotecas a otras los documentos demandados por nuestros lectores. Asimismo, los usuarios del bibliobús disponen de un servicio de WhatsApp para solicitar con antelación los documentos que quieren recibir.

Por último, por buenos que sean los servicios y lo que se ofrece, hay un requisito fundamental para asegurar el buen funcionamiento de una biblioteca: el factor humano. Sin una atención profesional adecuada y un trato amable y cuidadoso no puede lograrse un buen servicio por más medios materiales que se tengan, de ahí la importancia de tener un personal motivado y formado, consciente de la importancia de su labor y de su responsabilidad.

¿Qué es lo más bonito de trabajar en una biblioteca? ¿Tienes alguna anécdota para contar? La verdad es que me siento feliz de estar rodeado de libros y considero un privilegio tener un trabajo como este. No sabría decirte qué es lo que más me satisface, aunque quizás «lo más bonito», por llamarlo de algún modo, podría tener 2 vertientes: una la relacionada con el acceso y descubrimiento del fondo bibliográfico, con todo el enriquecimiento personal que ello supone; la otra con el propio trato con los usuarios, en especial cuando –como ha sido mi caso en mis años como encargado del bibliobús- una persona mayor que está aprendiendo a leer, te agradece las lecturas que le das y muestra su contento por lo que está descubriendo o cuando –como también me ha pasado- te encuentras con alguien que no conoces, como un traumatólogo, un escritor local o alguien de quien no sabes su profesión y te reconoce y saluda con afecto, diciéndote que iba al bibliobús cuando era un chaval y que se aficionó a la lectura gracias a ti. Considero que es algo muy gratificante.

En cuanto a anécdotas, a lo largo de los años se suman muchas, pero tampoco quiero extenderme ahora con historias que, en cualquier caso, son más para narrar que para escribir sobre ellas. Valga, si acaso, la del traumatólogo que me reconoció en una consulta y que, además de su buen trato, me regaló los oídos con esas palabras tan afectuosas.

¿Te has planteado alguna vez escribir novela? ¿Qué libro está leyendo actualmente? Tanto como una novela, no, aunque sí que he pensado más de una vez en escribir algún relato e incluso participar en algún certamen de los muchos que se convocan. No descarto hacerlo, porque me gusta escribir y de hecho, aunque sin publicar, algo tengo escrito, pero lo cierto es que, aunque no me enorgullezco de ello, soy demasiado perezoso o demasiado indisciplinado para ponerme seriamente a escribir. Tal vez cuando me jubile, quién sabe.

Respecto a lecturas, suelo llevar siempre en danza un par de libros. En los últimos años he pasado de leer bastante literatura a leer distinta clase de ensayos y temas de divulgación científica, cuya lectura me resulta apasionante, con temas como epigenética, microbiota, salud y estilo de vida, incluyendo ejercicio y nutrición, etc. De hecho, y si me lo permites, aprovecho para recomendar a autores como el nefrólogo Jason Fung, con unas lecturas amenas y realmente interesantes relacionadas con la salud o a Gary Taubes, con un par de ensayos buenísimos que supusieron un auténtico bombazo, que contribuyó a desmontar las nefastas recomendaciones de la clásica pirámide nutricional, que propició, desde los años 70, la epidemia de obesidad y diabetes tipo 2. Su último ensayo, Contra el azúcar, es muy recomendable.

En cuanto a lecturas actuales, ahora mismo estoy con La filosofía se ha vuelto loca : un ensayo políticamente incorrecto, obra del filósofo francés Jean-François Braunstein, cuyo subtítulo es muy revelador y que indico por si alguien se anima leerlo, y con Por qué dormimos : la nueva ciencia del sueño, obra de Matthew Walker, un neurocientífico, profesor de neurociencia y psicología en la Universidad de Berkeley (California), reconocido como uno de los mayores expertos en el tema del sueño, en cuya obra trata sobre el impacto de su falta en la salud humana y las devastadoras consecuencias que sufrimos a causa de ello. Un libro que no dejará a nadie indiferente y que, sin duda, hará que sus lectores presten más cuidado y atención a su sueño.

Si tuvieras en tu poder cambiar algo del sistema bibliotecario español, ¿qué sería? Como suele decirse, doctores tiene la iglesia. Me parecería demasiado atrevido y arrogante por mi parte dar alguna receta o directriz para cambiar un sistema bibliotecario, en cuya cúspide se sitúan –o al menos así lo esperamos- los mejores profesionales bibliotecarios, integrados en el Consejo de Cooperación Bibliotecaria y que, por tanto, son los más cualificados e idóneos para establecer –dentro de las limitaciones con que se encuentran- cómo debe ser y cómo debe funcionar el Sistema Bibliotecario Español.

Al hablar de limitaciones me refiero a lo que planteaba Juan José Fuentes Romero en su ponencia «Sistemas bibliotecarios en el Estado español: situación actual», en la I Conferencia de Bibliotecarios y Documentalistas españoles, en las que al ser de facto las Comunidades Autónomas quienes ejercen la completa dirección y gestión en sus bibliotecas, incluyendo las BPE, cuya titularidad sigue siendo estatal, cualquier sistema bibliotecario español precisa, por fuerza de la colaboración de todas sus partes.

De hecho, en aquel entonces (1993), dando cuenta de la situación, decía que «el Sistema Español de Bibliotecas podría dejar de ser algo nominal para transformarse en algo real». Considero que con el actual CCB tenemos dicho sistema, al menos hasta donde puede tenerse.

¿Realizas en las bibliotecas que diriges actividades de animación/promoción a la lectura? Sí, por supuesto, creo que es una actividad esencial para atraer nuevos lectores y dar difusión a la biblioteca, tal como indicaba al incluir dichas actividades entre los servicios considerados indispensables para el buen funcionamiento de una biblioteca.

¿En qué medida crees que ha afectado la pandemia a la cultura? Más que creer es algo que estamos viendo todos. Sin duda, las indispensables medidas de distanciamiento social y reducción de aforo, están afectando considerablemente a todo tipo de actividades culturales, desde conciertos hasta proyecciones cinematográficas, representaciones teatrales y cualquier otra actividad que precise de la asistencia de un mínimo de público para que sea viable. Y eso sin contar el incremento de los gastos con hidrogeles, alfombrillas, limpieza extraordinaria, etc. En el caso de las bibliotecas, tras casi 2 meses de cierre y su posterior apertura, siguieron sin abrirse bibliotecas y/o salas infantiles de las mismas, así como salas de lectura, que algunas bibliotecas –no es nuestro caso- continúan manteniendo cerradas. Se suspendieron –y siguen en suspenso- talleres, cuentacuentos, presentaciones de libros o actividades como el BookCrossing, prevista inicialmente para el 23 de abril, en el que las bibliotecas de Elche íbamos a distribuir un total de 600 libros repartidos entre distintos puntos de la ciudad y pedanías. Incluso hoy, con las salas de lectura abiertas, el aforo está considerablemente reducido por la adopción de unas medidas higiénicas tan exigentes como requiere la presente situación.

¿Cómo definirías la biblioteca perfecta? ¿Crees que tanto en biblioteca y/o archivo es fundamental la digitalización de los fondos? Considero que la biblioteca perfecta está muy bien definida, tanto en la literatura profesional (Faulkner Brown, ya antiguo, Santi Romero, Programa Modelo para Bibliotecas Públicas, propuesto en 2012 por la Agencia Danesa de Cultura o las Pautas de servicios bibliotecarios para niños y jóvenes, elaborado en el Consejo de Cooperación Bibliotecaria) como en la propia legislación bibliotecaria (RESOLUCIÓN de 11 de octubre de 2005, de la Conselleria de Cultura, Educación y Deporte, cuyas recomendaciones, en caso de aplicarse, se traducirían, sin duda, en espacios bibliotecarios modélicos).

Por desgracia, dadas las limitaciones presupuestarias con que nos encontramos, en la mayoría de casos no deja de ser una utopía disponer de esas bibliotecas con espacios amplios y confortables, bien iluminadas, acceso a pie de calle, grandes ventanales, vestíbulos acogedores en los que esparcirse, zonas diferenciadas y bien equipadas para investigación, audición de discos, documentos de todo tipo, etc., que todos desearíamos tener.

No obstante, y como dije anteriormente, por muy perfecta, confortable y bien equipada que esté una biblioteca, el factor humano es esencial: vocación, profesionalidad, empatía, trabajo en equipo y tener entusiasmo en lo que se hace. Si esto falla no hay biblioteca ideal por confortable y bien equipada que esté.

En cuanto a la digitalización de fondos, no cabe duda de que es fundamental, no solo por permitir el acceso remoto sin restricciones horarias ni geográficas, sino por la propia preservación de los documentos. Valga como ejemplo la digitalización, en nuestro caso, de 101 cabeceras de prensa de fines del XIX y principios del XX, que, previo a su digitalización, o bien había que consultar en la biblioteca o bien estaban excluidas de consulta por deterioro. Tras su restauración y/o digitalización, según cada caso, ahora son accesibles en http://aplicaciones.elche.es/hemeroteca, en cualquier terminal a través de internet. Es una labor que, junto a los documentos digitales en origen, debe continuarse para dar a conocer y permitir el acceso de todo el patrimonio bibliográfico.

¿La red de Bibliotecas de Elche tiene presencia en internet? ¿Crees que es indispensable hoy día difundir la cultura a través de la red? Actualmente la presencia en las redes sociales es fundamental para darse a conocer e interactuar con la ciudadanía en general y, obviamente, la red de bibliotecas de Elche tiene presencia en Internet en http://www.elche.es/bibliotecas/, donde aparece el directorio, servicios, catálogos, guías de lectura, novedades, hemeroteca, etc., y a través de Facebook, donde, además de estar en contacto y responder a cualquier consulta que se nos haga, publicamos noticias, actividades, guías, etc.

Respecto a la difusión de la cultura, hay que utilizar, sin duda alguna, todos los medios de los que dispongamos para hacerlo y afortunadamente, hoy, la red nos permite llegar a todos los rincones, de forma que su utilización, aunque no exclusiva, es esencial para su difusión, ya que, como decía unas líneas atrás, permite acceder a cualquiera de sus manifestaciones (textual, gráfica, audiovisual) sin restricciones horarias ni geográficas.

¿Crees que tiene que haber una unión entre las instituciones culturales de una ciudad? trabajar todos remando hacia una dirección Por supuesto, eso es, como poco, lo deseable y de hecho es lo que se intenta, al menos en determinadas ocasiones en que archivo, bibliotecas, museos e incluso salas de exposiciones, coincidimos para promocionar una actividad o evento.

Quizás debería haber más colaboración o coordinación, pero lo cierto es que cada uno tiene sus tiempos, proyectos, distintos tipos de trabajo y de usuarios, etc. No obstante, aun siendo así y teniendo distintos campos y modos de trabajo, qué duda cabe que, aunque por separado, todos remamos en la misma dirección, que no es otra que difundir nuestro patrimonio, llegando al mayor número de usuarios.

¿Tenéis proyectos en marcha? ¿O futuros? En estos momentos –si la era posCOVID nos lo permite- tenemos pendiente la restauración y digitalización de gran parte de la hemeroteca local, así como de fondos bibliográficos de los hermanos Ibarra. Todo va a depender de la disponibilidad económica que tengamos, ya que una de las consecuencias de la pandemia es la brutal caída de la recaudación que, mucho me temo, va a afectar seriamente a las bibliotecas.

Tampoco quiero hacer victimismo, porque entiendo que siempre hay prioridades y que entre destinar fondos para ayudas a familias necesitadas o a digitalización, por poner un ejemplo, siempre tendremos las de perder. El problema, además, no es solo que el recorte presupuestario impida el desarrollo de proyectos (animaciones, cuentacuentos…), sino que merme nuestra capacidad adquisitiva para dotarnos de fondos bibliográficos.

¿Qué piensas del trato que se da a la cultura? ¿Y a las bibliotecas? Como acabo de decir, no quiero hacer victimismo con esta cuestión. Creo que cada uno en su área ve las carencias y necesidades de cada servicio. A menudo oigo a responsables de otros departamentos quejarse de la falta de presupuesto, de no poder llegar a cumplir objetivos, de falta de personal, etc. Sin duda, desearía que se nos tuviera en una gran consideración y que, además del reconocimiento, se plasmara en disponer de más fondos, más personal y mejores instalaciones y servicios, pero entiendo la complejidad de la gestión municipal y de todo lo que hay que atender, cosas que forman parte de nuestra vida cotidiana y que, en ocasiones, por ser lo normal, no valoramos: mantenimiento de infraestructuras (alcantarillado, agua, aceras, jardines…), recogida de basura, etc., que necesitan de un elevado aporte presupuestario.

Es cierto que a veces somos la cenicienta y que vemos, o así nos parece, que se «malgasta» dinero que podría revertir en nosotros (y, pese a las comillas, creo que, en ocasiones, se malgasta). No obstante, creo que la diferencia de trato a las bibliotecas y a la cultura en general es heterogénea y que muchas veces –no siempre- depende también de la distinta capacidad de gestión de quienes están al frente de las instituciones y de la sensibilidad e implicación del responsable político de las mismas. Dicho esto, y en justicia, cabe decir que, incluso un político sensibilizado, responsable de Cultura, pese a sus esfuerzos, puede darse de bruces contra la realidad o contra el muro que pueda suponer quien tenga la responsabilidad de Hacienda.

¿Cuál es la opinión que te merece Alquibla www.alquiblaweb.com como web de difusión cultural? Francamente, Eva, las opiniones sobre tu web son tantas y tan cualificadas que poco puedo añadir, salvo decirte lo merecidísimas que son todas ellas. Considero que es una web muy trabajada y de muchísima calidad, que merece una amplia difusión. Creo que haces un extraordinario trabajo de difusión cultural, que cualquiera puede apreciar viendo la gran riqueza de tu web, que incluye  bibliotecas, archivos, museos y que abarca, prácticamente, todo, desde reseñas literarias, presentaciones, actividades culturales, enlaces de interés, artículos…, así como unas entrevistas interesantísimas que incluye a todo tipo de intelectuales y profesionales de la cultura de distintas partes del mundo: escritores, archiveros, bibliotecarios, museólogos, etc., algunos tan cualificados y al frente de instituciones tan prestigiosas, que, realmente, considero todo un honor que hayas contado conmigo para incluirme entre tus entrevistados.

 

Entrevista a Luis Navarro responsable de la red de Bibliotecas de Elche
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Editado en Alicante por Eva María Galán Sempere
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