Hoy y ahora os voy a hablar del libro que acabo de terminarme de leer La vida desnuda. Novela ganadora del Premio Azorín 2020 escrito por la periodista y escritora ilicitana Mónica Carrillo.

Me atrevería a decir que es la novela más íntima que ha escrito Mónica y en el que saca a relucir sus emociones y me arriesgo a decir que quizá haya alguna parte de la novela que esté relacionado con su vida personal.

La novela nos la encontramos estructurada en tres grandes capítulos estructurados bajo tres epígrafes. Mi vida. Mi vida privada y mi vida secreta. Tu lector elegirás con cuál de las tres te quedas.

Cada una te va a aportar unas sensaciones y una forma de vivir su propia vida.  También elegirás con el personaje que te identificas porque cada uno de ellos tiene su forma de vivir.

Sí que hay transmisión de emociones a lo largo de la novela que se distinguen por encima de las demás como son el miedo, las inseguridades y los mapas mentales con que a veces tenemos que convivir, y seguir creciendo. Y todo ello lleva a los prejuicios. Nada ocurre por casualidad.

La novela está escrita en primera persona y con una intensidad en ocasiones y frases que te remueven y te dejan que pensar como “Solo las personas perfectas no cometen errores ni hacen daño ni mienten, por eso no existen”. Es tremendo.

Fermín es el primer personaje que nos vamos a encontrar, abuelo de nuestra protagonista Gala.  Mauro es el hermano de Gala y la salud de la abuela va a empeorar.

Hernán es un novio que ha tenido. Hugh y Chris van a ser dos amigos compañeros de tren que se van a convertir en la voz de la conciencia de Gala. Chris es un apasionado de la literatura, del Siglo de Oro.

De Gala qué decir, es un personaje extraordinario con sus aciertos y sus puntos débiles. Totalmente estructurado para que podamos seguir de su mano todo el hilo de la novela.

En este apartado de la llamada Mi vida me quedaría con el sentimiento de los secretos inconfesables y de los prejuicios.

Continuamos hacia el siguiente capítulo llamado mi vida privada. En el que se reflexiona desde el principio de la novela que cada día deja huella y que hay que vivir el presente. Momento para el pensamiento y la reflexión.

La autocrítica que en ocasiones nos ejercitamos sobre nosotros mismos y que nunca estamos conforme con la vida que llevamos. Hay un momento muy personal que Gala pasa con su abuela en el que Gala empieza a entender la historia de su familia, esa que nunca le contaron.

Y el número de una habitación la 269. Gala tiene una conversación con la abuela que hará que pueda continuar hacia su vida secreta.

Para terminar y no por ser menos importante nos introducimos en la vida secreta, y en el que la novela va adquiriendo cada vez más fuerza. Descubrimos la tortura que ha estado soportando Gala frente a sus pensamientos. A lo largo de la novela y de nuevo aquí nos encontramos con cajones llenos de libros de la literatura clásica.

No es casualidad que Mónica Carrillo sienta admiración hacia ese tipo de literatura (por suponer). Aquí la escena se desarrolla también en Alicante y en este capítulo nos encontramos la parte más íntima de la novela.

Bueno y no creáis que me he olvidado de la Tía Julia, personaje imprescindible también en la novela muy unida a la madre de Gala y que será un papel muy importante para la vida de nuestro personaje principal. Prestarle especial atención a su figura porque os va a dejar fascinados.

Es difícil expresar en unas pocas líneas lo que ha significado esta novela, pero al igual que cuando la vi en rueda de prensa contarla quedé fascinada ahora a vosotros os invito a leerla porque os aseguro que no os dejará indiferente.

No me cabe duda que la merecedora de ese premio otorgado en Alicante era digno de merecer para Mónica Carrillo. Desde Alquibla mi más sincera enhorabuena.